viernes, 16 de marzo de 2012

Almas Enlazadas 3ª parte

María. Es lo primero que veo. La chica se ha dejado seducir por la voz de mi mayor adversario y ahora está absorta en lo alto de las escaleras que zigzaguean por el exterior del edificio. Podría llegar a la puerta abierta al final del camino, pero conociendo a Belce dudo que sea tan afortunada. El aire apesta a azufre. La atmósfera es tan pesada que se podría cortar a pedazos con un cuchillo. Ahora mismo la realidad está resquebrajada como el espejo de una mansión encantada para la chica. Está viendo lo que él quiere que vea, el más absoluto infierno, un vacío al que arrojarse.
Algo en mi interior se revuelve. Siento lástima y ternura. No puedo dejar que le ocurra nada.
En mi distracción apenas veo la nube de oscuros zarcillos que se materializa a mi espalda.
-¿Gabriel?
-¡Belce! -me giro llevado por una repentina inquietud. Por suerte solo mi envoltorio humano es sensible a esas emociones. Me deshago del disfraz y abro las alas, impulsándome al aire con un potente salto. Nada más hacerlo siento rugir la energía dentro de mí y la luz que emana mi cuerpo combate la oscuridad del diablo.
-Vaya vaya. Veo que el pequeño favorito de Dios ha crecido... ¿Cómo llevas eso de ser ángel? Los Caídos lo llevamos bastante bien aquí abajo. Estamos bien alimentados, al contrario de lo que penséis en vuestro palacio algodonado aquí  abajo la gente no es feliz. Desayunamos aburrimiento, comemos angustia y cenamos desamor, y he de decirte que podríamos hacer más comidas al día, pero hay que seguir una dieta muy estricta...
-¡Para engendro! No te atrevas a dirigirme la palabra -Mientras hablamos está fundiendo lentamente la escalera. Si sigue así caerá antes de que pueda hacer nada y luego me tendrá a punto para un ataque por sorpresa sino actúo deprisa. Si se digna a hablar antes de empezar la inevitable pelea es solo porque busca ganar tiempo.
El hierro de las escaleras se resiente y suelta un agudo quejido, la estructura podría empezar a tambalearse de un momento a otro.
Sin siquiera mirarlo alzo las manos y dos relámpagos salen certeros de ellas, impactando a escasos centímetros del diablo. Una nube de arena y piedra cae a su alrededor, envolviéndolo, y resuelve al menos por unos segundos el problema. Cuando Belcebú consigue salir, tosiendo eso sí, de la montaña de escombros, ya no estoy. Vuelo todo lo rápido que puedo hacia María y la abrazo con fuerza mientras me la llevo a un lugar más seguro, donde pueda recuperarse de la conmoción. Sus ojos parecen abrirse por un instante y una mueca de asombro curva sus labios. Me obligo a apartar la mirada y rasgo con el dedo índice la corteza física del mundo, abriendo un portal a otro lugar. Lejano y seguro. Ahí estará bien hasta que termine el combate.
Me dispongo a volver sobre mis pasos para luchar contra el diablo, pero no es necesario. Ha venido hacia mí. Y  aunque no recuerdo haberlo visto con disfraz alguno, ahora parece el doble de grande.
Un puñetazo restalla en mi cabeza y siento un fuerte mareo. Me llevo las manos a la cabeza. de nada servirá cubrirme si me sigue atacando así. La mejor defensa es un buen ataque. Me llevo una mano a la espalda y suelto el arma que uso en situaciones así. La barra de nácar y oro vibra al despertar su energía y veo como se abre convirtiéndose en una asombrosa lanza de pura luz.
Ahora empieza lo bueno.

1 comentario:

  1. "Ahora empieza lo bueno" TT Maldito ser maléfico... Bien, ¿dónde está eso bueno, eh? TT ¿Quieres que nos quedemos ahí, con las ganas en el cuerpo mientras tú te ríes malévolamente? Nah, yo quiero más.

    Uuuuh, nombres, nombres, al fin nombres, nombres. La lucha con el demonio Belce ese me ha encantado. ¡Viva las batallas ángeles-demonios! :D

    ¡SIGUIENTE!;)

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