martes, 21 de febrero de 2012

Almas enlazadas 1

Recorro un pasillo atestado de adolescentes con las hormonas alteradas y en plena ebullición. Saludo con un discreto cabeceo a la chica que me mira desde la puerta de la clase de enfrente y luego choco puños con un colega al entrar. Busco mi asiento con la mirada... ¿para qué? Me sé esa cárcel de almas que solo buscan la libertad como si fuese la palma de mi mano. Dejo la mochila a un lado con desgana y saco un par de libros una vez sentado. Matemáticas... ¡genial! Hoy tocan integrales y yo me siento como si estuviese bailando International Love de Pitbull en el Pachá de Ibiza. Pero claro, eso es del todo imposible, la realidad a menudo decepciona más que los sueños. Miro a mi alrededor. Pupitres y rostros cansados, por no decir amodorrados. ¡Buenos días instituto, adiós vida! Se escucha un portazo y entra la profesora, un pálido desliz de la naturaleza que se estira en sus tacones para alcanzar el metro cincuenta. Si la miras fijamente crees ver la muerte tras sus rasgos huesudos y serios. Es como mirar una lápida con tu nombre escrito. Aunque claro, para lápida su frente, que ahí podía jugar a frontón un equipo y echarían de menos el contacto con su final.
Detrás la sigue Ella, porque cuando se habla de María solo se puede hacer con letras mayúsculas. Esta chica de apenas dieciocho años es la belleza del instituto desde que sus pies produjeron el primer cráter en el corazón de todos los que hemos tenido la suerte de verla. Pero también es mi objetivo, cosa que por supuesto no sabe.
Pongo las manos encima de la mesa y tamborileo la superficie, verde y pulida, con las yemas. Mis alas aprietan contra la piel que cubre mi cuerpo real. Casi duele, pero aguanto estoico y centro un poco más de energía para cubrir el vacío que ha dejado el tiempo en mi primer conjuro. En mi cabeza veo imágenes del cielo y el infierno, veo a Dios y veo al Demonio, grande e imponente en su trono de calaveras y almas en pena. La luz y la oscuridad de este mundo desfilan tras mis pupilas dilatadas. Cojo aire y lo siento deslizarse. Entra por la nariz, recorre las fosas nasales, llega a los pulmones, se ensancha mi pecho, lo expulso como si fuese humo de tabaco. Los de mi especie no necesitamos ese primitivo mecanismo para sobrevivir. Lo que convierte el mero hecho de respirar en un ejercicio a tener en cuenta, es hasta divertido cuando le pillas el tranquillo. 
La voz de la profe ya hace rato que flota como una motosierra fuera de control por la atmósfera de la clase. Cierro mis sentidos para no oírla. El odio y la frustración que nacen de su cuerpo con cada palabra me hiere. 
Las horas pasan y me encuentro escuchando el timbrazo de salida. Todos somos corredores en los cien metros lisos cuando toca salir al recreo, menos yo...

4 comentarios:

  1. Iba a decir que se te da muy bien escribir pero seguro que ya lo sabes xD En fin, sube la 2ª parte pronto!! *_*

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  2. Genial, sencillamente genial. El de Barrimore St. ya me encantó, pero este, este... Buf, puede que lo supere y todo. Ángeles, demonios... Como te he dicho por el tuenti, los adoro *-* Y escribes cada frase hecha... xD

    OMG, bueno, bueno, bueno, yo pido el siguiente, ¡POR SUPUESTO! Se me ha quedado corto esto xD

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  3. Solo hay una palabra para describirlo...PERFECTO! Por el título y por el principio pensaba que era una historia de esas románticas o algo parecido, pero ese giro fantástico que le has dado es inesperado y fantástico(valga la redundancia xDD)
    Corre y sube rápido la 2ª parte que si no me enfadaré, no dormiré y moriré joven(la historia tiene más partes, pero te la he resumido ;) xD). Ya sabes, tienes mi vida en tus manos XDDD

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  4. Está super bien, el siguiente ya!
    Me encanta(:

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