martes, 26 de enero de 2010

Mi novela-Capítulo I.1

El jinete cabalgaba inclinado sobre su montura, silencioso, agotado, sintiendo como la fría lluvia, intensificada por la suave brisa nocturna lo calaba hasta los huesos. Las patas de su montura se hundían rítmicamente en la mullida mezcla de hierba y tierra que era el suelo, y profundas corrientes de vaho abandonaban su boca para reunirse con la pesada atmósfera del exterior.

Sin duda aquel no era su mejor momento, pero había pasado por cosas mucho peores que un simple aguacero en mitad de la nada, con su caballo y la noche como únicos aliados. Llevaba una ligera capa de viaje sujeta en el centro del pecho mediante un broche con la forma de Ouroboros, el dragón eterno, y la capucha de ésta le tapaba el rostro dándole un aspecto demacrado a la vez que peligroso.

Y es que aquel no era un hombre cualquiera, era el líder de una banda de proscritos y renegados que contaba con al menos doscientos miembros. Lo cual la convertía en la más grande de todos los territorios conocidos.

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