viernes, 29 de enero de 2010

Mi novela- Capítulo I.4

Unos días después, pasadas las lluvias torrenciales, Widglow salió de los bosques septentrionales que circundaban el Reino de Zandor Blackwind. Se adentró en unos vastos páramos, salpicados de innumerables rocas y cantos rodados, vestigio de su pasado como lago, y que ahora había hallado una nueva forma de vida en las altas briznas de hierba que lo recubrían a modo de alfombra.

El general renegado cabalgó sin descanso durante días, haciendo caso omiso de las frías corrientes de aire que atravesaban las llanuras, no paraba, no miraba atrás, aquellos días, con la única compañía de su caballo, no dejó en su mente espacio para otro pensamiento que no fuese la misión que tenía por delante. Según sus cálculos tardaría aproximadamente una semana, si iba a buen ritmo, claro está, en salir de los llamados Páramos Brumosos. Pasadas esas dos semanas alcanzaría un poblado elfo llamado Delisnun, y haría un alto para descansar del prolongado viaje y reponer provisiones.

De paso haría una visita a dos antiguos compañeros de aventuras con los que había aprendido las artes de la lucha en su juventud, además de hacer algo de lo que se había vanagloriado toda su vida. Juntos habían conseguido derrotar a un gigantesco dragón rojo, los más agresivos e imprevisibles de todos.

Sin embargo, no todo eran celebraciones. En el tiempo que llevaba en aquellas tierras no había visto la más mínima señal de lo que, debido al nombre del lugar, lo debería haber caracterizado, la bruma.
Y eso lo preocupaba.

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